Imaginen un
mundo en el que la gente adinerada que planee tener un bebé
pueda comprar todo tipo de "mejoras" genéticas
para su futuro hijo: mejor memoria, afinación perfecta,
nariz más recta piernas más largas. Las clínicas
de fertilidad montarían campañas de ventas y publicidad
en gran escala y lanzan el mensaje de que los padres responsables
deben hacer todo lo posible para dar a sus hijos todas las ventajas
en un mundo tan competitivo. Claro está que sólo
los ricos podrían utilizar estas tecnologías, mientras
que los pobres se quedarían cada vez más atrás.
Mientras tanto, las grandes corporaciones dedicadas a la biotecnología
se ocuparían de descubrir los genes relacionados con los
rasgos "deseables", y muy pronto podrían desarrollar
cromosomas humanos artificiales, crear "cassettes genéticos"
y patentar segmentos lucrativos del código genético
humano.
Más Allá de la Clonación:
Un Programa Activo
Un mundo así no está ya sólo en la imaginación.
Un grupo con muchas influencias, integrado por científicos,
empresarios biotécnicos y especialistas en bioética
entre otros lo está promoviendo activamente. Su visión
de "eugenesia para el consumidor" (es decir, la producción
de seres humanos supuestamente superiores a través de procedimientos
genéticos y reproductivos disponibles en el mercado) se
está extendiendo en la cultura general, a veces con la
aceptación y hasta el respaldo de por los principales diarios,
revistas de noticias y de editoriales.
Mucha gente ha seguido los recientes titulares acerca de la clonación
humana: una secta por demás extraña que asegura
haber creado clones humanos; las dificultades de legislar acerca
de la clonación en las Naciones Unidas, lo mismo que en
Estados Unidos y otros países. Sin embargo, muy pocos,
incluyendo a los líderes políticos y sociales, están
plenamente conscientes de las relaciones técnicas e ideológicas
entre la clonación y otros procedimientos que, si llegan
a desarrollarse, permitirán un mercado libre de eugenesia
de alta tecnología. Algunas de estas tecnologías
podrían parecer descabelladas y futuristas, pero ya se
utilizan ampliamente en animales.
La perspectiva de la eugenesia para el consumidor amenaza en particular
a los grupos que a lo largo de la historia se han visto marginados
o sometidos. Las tecnologías subyacentes, en especial la
clonación y las "modificaciones genéticas hereditarias"
(la manipulación de genes de embriones en las primeras
etapas para que el niño en desarrollo posea ciertas características),
preocupan en especial a las mujeres, dado que afectan su salud
y la de sus hijos. Su uso transformaría peligrosamente
las vidas de las mujeres y los bebés y acrecentaría
las tendencias ya existentes de obtención de "ganancias
generadas por la reproducción" por parte de las grandes
empresas.
En el siglo XX, la gente de color y la gente con discapacidades
fue objeto de prácticas de eugenesia basadas en descubrimientos
genéticos que se usaron como justificación de programas
científicamente dudosos y moralmente insostenibles para
"mejorar" el material genético humano. En aquel
entonces sus partidarios emplearon métodos coercitivos
respaldados por el estado, como las esterilizaciones involuntarias.
Por fortuna, en la mayor parte de los países es poco probable
que resurjan los programas de esterilización eugenésica
auspiciados por el estado o programas mucho peores. Sin embargo,
es necesario considerar seriamente la posibilidad de una nueva
eugenesia comercial, motivada por ideologías, por "los
genes como destino" y por la selección del consumidor,
e impulsadas económicamente por corporaciones de ciencias
naturales que puedan decidir el desarrollo y la venta de tecnologías
que alteren la especie para aquellos que puedan pagarlas. Los
efectos serían similares: los pobres y marginados se considerarían
inferiores debido a sus genes de "menor capacidad" o
simplemente "naturales", con consecuencias fáciles
de predecir para su bienestar social, político y económico.
Legislación Responsable para Tecnologías
Poderosas
Algunas de las aplicaciones de la ciencia reproductiva y de la
genética humana abren la puerta a formas de ingeniería
eugenésica más poderosas que cualquiera que hayan
contemplado los movimientos de eugenesia auspiciados por los gobiernos
en el siglo XX. Muchas otras de sus aplicaciones merecen ser apoyadas.
No hay razón alguna por la que no podamos distinguir entre
ellas y establecer legislaciones que eviten las graves consecuencias
y aseguren al mismo tiempo el acceso de todos a las aplicaciones
benéficas.
Actualmente, la ONU está trabajando en la elaboración
de un tratado mundial que vete la clonación reproductiva
y muchos países ya han establecido leyes que prohíben
la reproducción de niños clonados o genéticamente
modificados. Otros países, entre ellos Estados Unidos,
no cuentan con dichas legislaciones y aunque mucha gente ya está
consciente de que las nuevas y poderosas tecnologías genéticas
y reproductivas se ciernen sobre nosotros, la comprensión
crítica de sus implicaciones políticas y sociales
todavía no está presente en todos los ámbitos.
Por fortuna, la situación comienza a cambiar gracias
a los esfuerzos de aquellos que abogan por los derechos humanos
y los derechos de las mujeres, por la justicia social, la protección
del medio ambiente y la justicia ambiental, los derechos de
los discapacitados y por una ciencia responsable. Será
mucho más sencillo evitar un nuevo futuro eugenésico
si actuamos antes de que las modificaciones genéticas
hereditarias y la clonación se desarrollen más,
ya sea como tecnologías, ideologías o intereses
comerciales.
Date modified:
August 14, 2003
|